Esta mañana he entrado en las redes sociales y, cómo no, he visto algunos propósitos para el 2017 y reflexiones del anterior. He de decir que, personalmente, este es el año en el que menos intenciones tengo de cambiar, ya que no hay prácticamente nada de lo que he vivido en mi 2016 que lo haya hecho sin disfrutarlo. Anteriormente solía pasarme los 1 de enero diciéndome lo que no me había gustado y debía modificar. Curiosamente, solían ser más los arrepentimientos por no atreverme a algo (y no es que me considere que sea una persona a la que le cueste lanzarse al vacío).

Sin duda, viajar me ha hecho cambiar y ver la vida de una manera muy diferente. Mi ansia de vivir aventuras se satisface cada vez que cojo un avión y exploro mi nuevo segundo hogar. Y sí, claro que echo de menos mi ciudad, pero sé que cuando vuelva mi rincón para pensar va a seguir ahí.

Conocer gente nueva también me ha ayudado mucho. En 2016 he hecho nuevos amigos y he redescubierto a anteriores. Valoro mucho más un ”cómo te va” y a quien ha cuidado de mi sin tener que pedírselo.

Mi único plan para el 2017 es que mi vida siga tal y como está y que queden mucho más momentos por vivir.

¡Feliz año nuevo!

 

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